martes, 9 de abril de 2013

Niños + Cine = El Quetzal



Hace unos días conversaba con un casi colega/casi competidor en su papel de director de actores, y abrí la ventana de la dirección de niños en filmes. No creo que sea casualidad que a los días me enterara del ciclo: "Lo bueno viene en envase chico" à Niños que la rockean en la pantalla grande, que tiene lugar en uno de mis bunkers predilectos: El Quetzal (Guatemala 4516), los martes de abril a las 21.30hs.
09-Abr “Le petit Nicolás” de Laurent Tirard
16-Abr “Moonrise Kingdom” de Wes Anderson (ojo ahí!)
23-Abr “Le Herisson” de Mona Achache
30-Abr “La Prima Cosa Bella” de Paolo Virzi

Lupelige


Lupelige nació de la cabeza de Lupe, un lugar donde habitan un montón de animales bien extraños, de todos los colores, formas y tamaños, un lugar lleno de contradicciones y parás, pero sobre todo de ventanas! Ahí hay ventanas por todos lados, se abren y se cierran a destiempo, continuamente, como por arte de magia. Una vez pasó que se abrió una y de ella pegó un salto una idea, que casi me caigo del susto. Me acuerdo de ese día como si fuera hoy: era tan chiquitita que casi no tenía forma, sólo un montón de amor contenido. Pero, pasaron los días y acá está: creciendo. Quiéranla mucho, porque para eso nació, para compartirles sus elecciones favoritas, que espera que sean de su total agrado.
Hoy, la primera Lupe.Elección. Que la disfruten J
PD. Esos animales de los que te contaba antes son casi siempre plateados, y cada tanto estallan y se transforman en miles de puntitos negros que si ves sin mirar con los ojos parecen hormiguitas, pero prestales atención, porque se unen para formar figuras esotéricas.

lunes, 8 de abril de 2013

Atravesar la pared - Lautaro Aránguiz + Tomás Aristimuño en Despacio Martinez


Atravesar la pared, si una foto nos genera la necesidad urgente de atravesar la pared y meternos adentro, si una imagen de 10 x 15 nos transporta a un extremo austral del planeta y nos hace hervir la sangre de ganas de estar ahí, ¿entonces será justo decir “qué linda foto”, será una exageración o será demasiado poco? Mediar la palabra entre una imagen y una emoción es una tarea espinosa, casi peligrosa: qué palabra elegir, cuál será la palabra justa que transmita de la manera más fiel la explosión de sensaciones… Si una imagen vale más que mil palabras, ahora sé cuál es la imagen que elijo para decir las mías.

Si tuviera que adivinar la forma que puede tomar la intimidad de un manojo de canciones folk, puedo imaginarme las que están sonando en este lugar, las melodías + el lugar, como una dupla fusionada. Tomás Aristimuño y su guitarra cautivan, transportan. No me animo todavía a enlazar las fotos sublimes de Lautaro y la cadencia enajenadora de la música de Tomás, pero la conexión es harto evidente. Excusa perfecta que viene a suplir mi falta de valentía para que por fin me suelte y viaje, y allá estoy, en el bosque por fin, bella durmiente descansando en el sueño de habitar una casa donde crezca un árbol adentro.

No te importa mi libertad, no me esperás y siento las cuerdas sangrando a dúo y mis venas de tierra y agua se suman a ese dolor dulce y como en un trance mis oídos no dejan de arrancarme lejos. La percusión que hacen las chicas de la mesa contigua me provoca abrazarlas aunque, claro, me contengo, el viaje es individual.

Va llegando el final, hora de cortar el hilo que me tiene pendiendo en el aire, fin de teletransportación, adiós al bosque. Una bocanada de aire fresco, una cerveza helada en el patio mirando las hojas secas flotar en el agua con los ojos llenos del germen de lo nuevo. Amén por las imágenes preciosas, precisas y fecundas y por los ramilletes de canciones germinando en otoño.  

viernes, 5 de abril de 2013

Pasado por agua - Dadá



Si bien el termo se transformó en burbuja, si me quedo inmóvil y ajena al universo circundante voy a continuar viviendo sólo y sola en munditos infimitos, y me va a volver a suceder esto de salir poco preparada para enfrentar la vida real, la lluvia irrefrenable. Pero no, de cuerpito gentil y zancos exagerados salgo nomás a desafiar al dios del agua. Un tropezón no es caída, perdemos la batalla por la tierra seca en Palermo, ajustamos el GPS y al centro porteño, porque tanta pompa no se va a volver a la guarida así sin más. Dadá, agarrate que allá vamos!

Sorteamos con gracia y éxito aguaceros que contratacan por todos los flancos, cruzamos la puerta y, para sorpresa mía, apenas si queda un lugarcito en la barra para recibirnos. Dadá está con su capacidad colmada, pero su clima de amistosa bienvenida enseguida se percibe. Un lugar de reunión, de encuentro, de comunión de amistades, un auténtico sitio atestado de habitués, y ya voy entendiendo porqué: la música es un logro brillante, fomentando ese ambiente de confort tan bien logrado; la atención excelente; la barra un rotundo 10; la ambientación ecléctica pero sin exageraciones ni clichés.  

Un lugar fresco, como esa bocanada que queda flotando en el aire cuando un muchacho bonito pasa por delante con tu perfume favorito, pero te das vuelta y ya es tarde, aunque ese dejo de su aroma resista. Sin duda alguna, un spot en el centro que pasa sin escalas al listado de favoritos. 

miércoles, 3 de abril de 2013

el cine-abrazo - La Reconstrucción, Juan Taratuto


Si es lunes, es feriado, llueve a cántaros, la ciudad está gris y de lo más triste y vos atrapado en eso, recordá que siempre vas a poder ir al cine a esconderte de todo.

Yo lo hice, y me encontré ahí con personajes atravesando la tragedia, abrazados al dolor más profundo. Imágenes del frío, del frío de afuera que se refleja en la nieve cubriendo las rutas del Sur, y el de adentro que se refleja en un personaje sombrío, sin luz de vida ni luz eléctrica. Del frío del silencio y la soledad, que no se disimula ni con banda sonora ni con la velocidad de una escena atrás de otra. Del frío de la ausencia, de la falta, del frío de la vergüenza, de la angustia, del frío de ser humano y ser impotente, y aún así, vivir.

Pero el abrazo se queda para que el dolor se vaya. La metamorfosis del dolor es posible, y su relato cinematográfico es, sencillamente, conmovedor. 

martes, 2 de abril de 2013

A vuelo de pájaro - El Quetzal


El mito azteca cuenta la historia de un pájaro llamado quetzal (la serpiente emplumada) que en el principio más anterior de los tiempos, se robó el fuego y se lo llevó a los cielos (…)

En esta madrugada de tensa calma atravieso el cielo estrellado de Buenos Aires sobrevolando las cabezas de los amantes de la noche y el fuego. Los miro desde lo alto y los veo danzando como animales salvajes en la oscuridad, caminando sin rumbo, sin prisa y sin miedo. Me fascina verlos así, jóvenes y eternos, con la vida hecha un puñado de promesas que les cabe en las manos, con la certeza del momento presente hecho piel y carne, con la risa histriónica que espanta las ánimas en pena.
Alejados de las tinieblas, transitan por las calles de Palermo como quien tiene comprado el Paraíso, y me dejo cautivar profundamente por su paso liviano, su coqueteo con las sombras. Me decido, por fin, a bajar y prestarme al juego. Elijo el lugar que mejor me sienta, que la música y las risas le impriman el ritmo citadino a mis plumas esplendorosas.
Me poso sobre la barra y ordeno una birra helada que degusto paulatinamente en el corredor del patio. Aquí dejo el fuego que me robé para compartirlo con quienes tengan la genuina intención de pasar un buen rato.

lunes, 1 de abril de 2013

Bosque – Vos qué? – Reserva Ecológica Costanera Sur



Existe en la ciudad de la furia un lugar donde hay pájaros y árboles, y senderos y un secreto. Un lugar donde el arrullo del agua calma el alma, que se escapa del cuerpo y se enreda gustosa entre las ramas y las hojas afelpadas de la planta que indica que estás en lo verdadero. Hay una vida que transcurre, sigilosa e impasible, a la vera del río, al costado de la monstruosidad de cemento que nos confunde y apaga. Hay un espacio que devuelve nuestros problemas en su dimensión real, la más diminuta, y nos libera la cabeza de ataduras innecesarias. Pero, seguro que la atención quedó flotando en el secreto. Y, claro que sí, hay un pasadizo en él, y ese pasadizo conduce al bosque. Ahí la vida es pura y paralela, ahí el ritmo de la naturaleza reina. Ahí nada interrumpe ni detiene el andar del ipacá o el caer de las hojas como una nevada, continua y perpetua. Ahí no hay miles de munditos que atacan, como guerreros de la confusión, la mente agotada. Ahí se respira lo bueno, lo puro y eterno. Ahí es donde recomiendo hacer la limpieza del alma, ligarla con el universo, desnudarse del enredo, de las conjeturas y supuestos hasta volverse uno con el bosque secreto.