Mostrando entradas con la etiqueta Centro Cultural Recoleta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Centro Cultural Recoleta. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de octubre de 2016

Festin Mutante en el C C Recoleta



ALTO plan de jueves, poesía, música, amor y todo eso que hace bien y pasa en la ciudad y vos lo dejas pasar, pero esta vez NO!

18hs en Junín 1930


lunes, 4 de enero de 2016

Ojos que ladran en el CCR


Era domingo, el calendario marcaba mediados de noviembre, y aún entrada la tarde el calor se hacía sentir. El sol pegaba de lleno en el patio del aljibe del Centro Cultural Recoleta donde la prueba de sonido estaba concretándose de manera natural y entretenida. Cálidas pero feroces, las féminas de la escena rondaban el lugar. El horario ATP sumó niños y mate, y cuando todo listo estuvo, arrancó Lu Martinez con su guitarra y su inmensa gracia. Convocada para abrir la presentación del disco de la Paula Maffia Orgía, Lu hizo un repaso por los temas incluidos en Realmente Grande, el LP donde debuta como solista y coquetea con el funk y el soul, sin dejar afuera al rock y al swing. Mete un cover de Luismi, para arengar a la masa. Su humildad, sentido del humor y buena vibra nos tienen a todos bien predispuestos. Con letras atrevidas y divertidas, con un muy buen manejo del improvisado escenario y su forma sencilla de conectar hizo las delicias de este principio.

Esos rulos indomables e inconfundibles, esa boca, siempre roja e inmensa. Esa femineidad al palo que cautiva y arrasa  con todo a su paso, su manera de llevarse al mundo puesto en el bolsillo o en el borde de sus borcegos. Tanta belleza, tanta frescura, esa sonrisa que es inmensa y perfecta, y que asoma a cada rato. Esa, ella, Paula Maffía, se planta al frente para la presentación oficial de Ojos que ladranen el marco del ciclo "Discos Nuevos" de Estudio Urbano. Con banda completa e invitados de lujo: Rosario Baeza, Lucy Patané, Nahuel Briones, Jazmín Esquivel, Ignacia. Tocan todos los temas del disco, y suena como si le hubieran dado play. Prolijas, intensas, decididas. Un discazo, sin ninguna duda, que se atreve. Una banda que se las trae. Imposible no amar las canciones de esta loba y su jauría. 

domingo, 17 de febrero de 2013

Shakespeare Inédito – C.C.Recoleta (pero la terraza!)


El cielo está aguantando el chubasco, y yo la insoportable levedad de mi endeble ser. Me sobran las ganas, el tiempo y los motivos para festejar. Sin mayores preámbulos, abandono  la espera absurda, el encierro forzado y aterrizo en la terraza de uno de mis bunkers favoritos.
Me espera una silla plástica acomodada de cara al centro del escenario, y enseguida la obra comienza. Un clarinete y un órgano pueden salvar al mundo! Bueno, cuanto menos a mi mundo. Y eso no es poca cosa, porque este pequeño Undiverso es frágil (tan fácil de manipular, ay! Quién lo comanda esta vez…?).
Cinco de los personajes más emblemáticos del exponente máximo de la literatura inglesa se presentan sobre el escenario mientras el público, a viva voz, repasa las características más sobresalientes de cada uno a medida que el director los introduce. Se proponen algunas temáticas genéricas, y entonces Otelo, Julieta, Lady Mcbeth, Ricardo III y Hamlet comienzan a interactuar en clave de improvisación bajo las órdenes susurrantes del director.
Las ocurrencias son ingeniosas y gráciles, y la trama se va armando en un marco shakesperano bien logrado. Se trata más de una experiencia teatral más que de una obra de teatro, y aunque la improvisación produce en mí una sensación de vértigo mezclado con angustia, me permito largar unas cuantas carcajadas.
Sea como fuere, no puedo dejar de ser quien inevitablemente soy, y aunque las personas detrás de los personajes han desempeñado una labor excelsa, quienes brillaron con luz propia iluminando mi abatido corazón fueron los dos músicos, regalando un auténtico sueño de una noche verano.

martes, 11 de diciembre de 2012

“Gesta”, Pablo Dompé - C.C.R.


Gesta es proeza, pero también preparación y preñez”, María José Herrera. Me quedo con esa frase antes de darme vuelta y meterme de lleno entre las esculturas de Pablo Dompé. Y aunque sospecho que los colores de estas figuras magnificentes deberían chocarme, lo que me transmiten es lo opuesto, algo muy parecido a la serenidad. Siento como si una porción de la vida quedara atrapada en esta sala, al menos por un rato; como si aquí estuviera el comienzo, el punto de largada.
Me cuesta no ver lo femenino en la Gesta, y al mismo tiempo lo que hay de universal en ello, lo natural. Las líneas de las figuras me seducen completamente, de tanta belleza siento como si se hubieran desprendido del Universo para aterrizar justo a mis pies. Y están ahí, quietas, y si embargo yo las percibo en una perfecta continuidad, en el principio del movimiento, meciéndose.

“Teletransportación a Enero”, Popi Lamadrid - C.C.R.


Sigo un poco más, y llego a la Sala 9, 2da escala: Teletransportación a Enero, Popi Lamadrid. Empiezo el recorrido y siento cómo la noche va cayendo, un manto que cubre la sala con liviandad. Se me llenan las fosas nasales de olor a verde, a humedad, a río. Me envuelve esa sensación veraniega de nubes de mosquitos, y por supuesto, de nostalgia dulce. Porque aunque Enero esté por llegar otra vez, bien sé yo, y mejor que nadie, que el Enero que pasó no vuelve, melancolía infantil, añoranza inútil.
Con cada pisada se desprende de las pinturas colgantes una brisa cálida, de esas que no refrescan la piel pero mueven las hojas, pegajosa y húmeda. Y mis zapatillas se transforman en ojotas plásticas y multicolores, y con cada zancada una bocanada de aire limpio y nuevo.
Si tuviera que definirla en mi propia experiencia, esta muestra fue la imagen de un capricho: mi renuncia a crecer, a creer que el tiempo pasa y deja huellas. 
Que cada uno se le anime, que Enero es el principio.

“The Forgotten World”, Mariano Enriquez – Espacio Historieta, C.C.R.



Mariano Enriquez – “The Forgotten World”
Mi plan de Domingo incluyó una visita por el Recoleta, simplemente porque la vista desde su terraza es motivo suficiente para sobrellevar el calor que asciende desde la alfombra de asfalto que cubre mi Buenos Aires querido. Y también porque en sus múltiples salas siempre encuentro alguna sorpresa bonita, siempre alguna cosita moderna y talentosa.
Un espacio destinado a Historietas tiene sus paredes exhibiendo la obra de Mariano Enriquez, y para entender de qué se trata este pasillo me aventuro en la presentación curadora:
Según diversas teorías y pruebas halladas en diversos escritos de religiones y culturas de la antigüedad, el planeta  Tierra fue visitado por seres extraterrestres…
Y acto seguido, mis ojos decodifican el mensaje del artista: “Sin misterio no hay belleza, sin belleza no hay magia”.
Y sin más, un pie delante de otro y a estar atenta a lo que cuelga de las paredes.
Lo que veo me cautiva, me despierta, me dispara un perdigón de espejismo y ensueño que ciertamente no esperaba encontrarme hoy. Recorrer la obra de Enriquez fue para mí volver a tomar la píldora de la imaginación y dejarme flotar, viajar, volar en el tiempo para atrás y para adelante, en todos los sentidos que marque la aguja del reloj, hasta hacerlo desaparecer.
Despego por un momento la nariz del calendario que me cautiva, y pesco al vuelo un pensamiento propio: No estamos solos. No somos el centro. Pero no es una novedad, al menos no lo es para mí. Es la concientización del hecho, es la infinitud de nuestra presencia de un lado y del otro del presente, y al mismo tiempo la fugacidad  de nuestro paso.
El que esté listo, que arme las valijas y vuele sin escalas al Espacio Historieta.

CENTRO CULTURAL RECOLETA


Capricho de compartir mi bunker:
No es un sonido armónico, es más bien discontinuo, brusco por momentos, inestable y desordenado. Mi espejo. La fuente del patio del Centro Cultural Recoleta me refleja, la brisa cálida de principios de Diciembre me acobija y yo desde el banquito de madera miro el cielo completamente despejado y mientras respiro tan hondo como me den los pulmones.
Mis ideas no están en orden, y no me exijo: no veo porqué deberían estarlo. No hoy. No todavía. Por lo menos, ahora ya sé a dónde ir a desparramarlas. Crecer es, a veces, tener un bunker.