viernes, 8 de marzo de 2013

ABducidos + Un Planeta en La Cigale - Intro



3. El número que me cierra por todos lados, que barre el cansancio, rompe las barreras del horario y me lleva a decir sí con el corazón, aunque el cuerpo se resista. Círculos. Vuelvo al mismo lugar. Otras son las circunstancias, pero una y la misma su esencia: música y libertad. Recuerdos del futuro van cayendo uno atrás del otro como fichas de dominó, apiladas en filas zigzagueantes, peligro y fascinación.
Recuerdos con alas volando bajito, chocándose contra mí. Todavía rebotan en mis orejas algunos acordes, todavía algunas palabras encadenadas que pude retener, algunas miradas y los dedos y sus puntas coloradas surcando el aire espeso de temor y deseo.
Compramos una fresca para cada, subimos las escaleras a las risotadas porque el que solo ríe de sus pecados se acuerda y nos sentamos en nuestro lugarcito privilegiado. El cuarteto abducido convoca en lo alto. Pero yo estoy un poco lejos, ejecutando aún mis maniobras de aterrizaje, y no los siento.
Los discos nos hacen bien, sentencian con una canción toda una filosofía, y yo no puedo imaginar a nadie negándolo.



miércoles, 6 de marzo de 2013

Tobogán Andaluz en La Cigale


Mi deporte favorito: acordarme en la barra. Benditas ellas, resplandeciendo desde el fondo del salón.

Hay algo de tentación suicida en las barandas cigalinas, me deliro pensando la imagen perfecta si pudiera caer justo arriba de las abejitas coloradas, y el rojo de mi sangre escurriéndose entre las venecitas del mismo color. Tirarse al vacío, qué bien estaría hacerlo mientras suena esta  canción, e ir descendiendo por el aire a toda velocidad como desde un tobogán, pero de pura música!

TOBOGÁN ANDALUZ incita al lío, y eso es lo que vine a buscar. Música fuerte y linda. Canción de Navidad es el puntapié inicial, y el pogo se contiene… sólo durante ese primer tema, porque para Un Tesoro en la Avenida los chicos saltan que da pavor.

Es que Tobogán tiene la fuerza de una topadora, 3 que valen por cientos, y su sonido arrollador. Voy imaginándome el cuerpo rodando en silencio, y para cuando termino con mi visualización resultó que de a poquito nos fuimos amuchando, juntitos adelante, saltando sin dar tregua.

Viaje de Luz, imposible describirlo mejor. Entramos en trance, almas levitando colman el piso más alto de La Cigale, refractando la energía que destellan estos chicos cuando se juntan a tocar.

Mateo y el Yonki son las voces que conducen Lo que más Quiero y las pibas saltando y bailando, reinas todas. Canje de guitarras para el final, una oscurísima Sueños de Cartón, y los toboganes van experimentando, como niños jugando con fuego, hasta incendiar el lugar. Y fin, el fuego ya está acá.

martes, 5 de marzo de 2013

Como Diamantes Telepáticos - en La Cigale




Me gusta hacer lío, no me gusta en lo más mínimo reconocerlo, pero a los hechos me remito. Tirar de la cuerda, un poquito más todavía, y ver hasta dónde se estira. Meterme en apuros, en problemas chiquitos e intentar salir de ellos airosa, abeja reina.

Busco en el índice de la GuíaT la calle donde el infierno va a desatarse y paso las hojas hasta llegar a la cuadrícula del peligro. El 26 me lleva, así que con el primer punto a favor tomo al mismo tiempo coraje y el colectivo.
Sin esperarlo, me veo enfrentando el cartel de venecitas de La Cigale, qué flashback para el que no estaba lista. Por suerte, la música ahí para salvarme, para sostenerme, hacerme rebotar y de nuevo arriba.

Como Diamantes Telepáticos probaron sonido, sonaron bonito, y llega por fin el momento del show. Saltan de canción en canción, abriendo el espacio. La voz de Mariela es dulce pero tajante, el pop que destilan es intenso. El rítmico recorrido por sus canciones es un éxodo al mundo del pop, pero con una actitud desinteresada, sin posturas.

“El que no salta es un puto”, llega la orden de Fernando Centurión, el otro comandante de este diamante telepático. Y qué alternativa nos queda más que poner el cuerpo en acción al ritmo de El Vestido Volador.

El público agita por una más, pero el DJ de turno tiene un as bajo la manga y Los Chicos de Orense nos hace sacarle lustro a la pista.

lunes, 4 de marzo de 2013

El Mató a Un Policía Motorizado – Niceto



Hay algo tántrico en el vivo de El Mató. Algo que despierta mi instinto primitivo, algo que me pone a vibrar, que me eriza la piel y me arranca del falso letargo, algo que se lleva la materia de mis sueños para siempre.

Contra mi voluntad, de la que ya poco queda, cierro los ojos y los motorizados hacen estallar por todos lados los barrotes de mi jaula, de mil jaulas, y ya no hay refugio y la música se expande en el aire y los cuerpos son sonido y el amor no alcanza o es todo.

Suenan bien, suenan fuertes, sólidos y aguerridos, como lo hacen siempre. Suenan a entrega, a banda que viajó de lejos para pasarla bien, más o menos bien. Amalgamados, como un reloj suizo ajustado a la perfección, las cuerdas y la batería entregan ritmo y agonía. La despedida es larga, el pogo intenso, el sonido en equilibrio.

Ni despierta ni durmiendo, soy el coro que agita empuñando su voz al cielo, que se posa sobre el bajo del Chango y es perdón y reposo.

domingo, 3 de marzo de 2013

Un patio para pasar el rato - Sheldon



Tenía plena intención de ir a ver las estrellas, en el sentido más literal y astronómico. Pero al parecer ya vivo en ellas, o ellas en mi cabeza, y confundí los días y horarios y no hubo telescopios ni nebulosas astrales para mí por hoy.

Pero sabio y certero es el dicho que enseña que no hay mal que por bien no venga, y así fue que para amenizar las vueltas de las agujas del reloj me decido por birra helada + porción de fritas en un patiecito, hermano de nuestra predilecta terraza. Pero la familia extiende nuevos lazos, y esta vez se trata de MILES, una disquería emblemática de la ciudad, prima hermana que vive pegadita, casi intrusa, en este patio.

Señal del destino que aquí debo estar, desde Miles llega el sonido puro e inconfundible de las hermosas Taradas con su reluciente “Son y se Hacen”. No podría pedir mejor compañía durante la espera.

Sheldon es uno de esos lugares que está muy bien para ir con quien sea porque tiene plasticidad. Un vermouth con las chicas o una velada romántica, una charla amena o una rica cena. El lugar es bonito por donde se lo mire, y cumple con los requisitos que exigimos para aceptarlo en el listado que llevo en la GuíaT, y que uso cuando no sé a dónde disparar: el ambiente es relajado, imposible no sentirse cómodo y a gusto, la carta es amable, la barra es buena, descontando el patio y Miles, que le dan un tinte especial.

El trueque de destino salió bien, y la lista se sigue agrandando.  

sábado, 2 de marzo de 2013

Manuel Embalse – Facu Tobogán LA OREJA NEGRA



Pero qué tipo divertido este Embalse, che! Eso es lo que más quisiera recordar de su show en La Oreja Negra, su humor ácido que no da tregua, su ingenio para divertirse mientras hace sonar las cuerdas de su guitarra y comparte con los que lo acompañan en bajo, guitarra y percusión humoradas ocurrentes y agridulces.
 Aunque no termino de entender del todo porqué dejó a su remera afuera de ésta ni si realmente su incontinencia verbal es patológica, me río a carcajadas y en voz alta y me aguanto las ganas de bailar su música que invita. Este pibe nos está amenazando a nosotros, se está metiendo con público? Ok, yo se lo perdono a cambio de una última canción dulce, por lo menos una, que hable de algo bendito y sagrado y humo y unión.
Un corto, otro más en mi lista filmográfica de sucesos en pantalla que no termino de descifrar.
De nuevo la vista posada sobre el escenario, una intro improvisada super cálida, quizás lo más lindo de la noche, y Facu Tobogán arranca y su show es como estar en el fondo del mar escuchando a unos amigos tocar suavecito. Un ritual íntimo que crece de a poquito, entre poquitos. El baile es tímido, despacito, y es si apenas un vaivén para dejarle al cuerpo ser canción. Los temas tienen la fuerza de siempre, aunque esta vez esté contenida. El cover de Sinatra es un aliento de vida que me llevo entre los oídos para volver a él cuando quiera, cuando el cuerpo me lo pida.
Desaparezco de repente, empalagada de placer. Será hasta la próxima, lo bueno está llegando.

viernes, 1 de marzo de 2013

La Oreja Negra, Los Días y Miss Hormiga

En esto pensaba mientras Los Días sonaba bonito en el escenario de La Oreja Negra:

A veces me dejo, cuando estoy distraída (o muy cansada) bajo la guardia y sin darme cuenta relajo los hombros, aflojo la mandíbula y permito que una bocanada de aire nuevo se cuele en mi cuerpo. Y así, en el rato que dura ese trance fugaz libero mi imaginación y pienso en vos y hordas de hormigas, oscuras y diminutas, se me meten adentro. Se me salen por las orejas, bajan desde el cerebro y escapan por la nariz, se vuelven pastosas adentro de la boca, hacen la siesta en mi corazón, arman caminitos que suben entre mis piernas y llevan y traen pequeñísimos pedacitos de hojas verdes a lo largo de mis dedos inquietos.
Se aprovechan de mi distracción porque yo estoy pensando en vos. En tu pelo. En tu pelo buceando en el aire, suspendido, desparramado por cualquier lado, flotando arrogante venciendo las leyes de la gravitación. En tu pelo que es caricia y es castigo, que brota de tu cabeza como tus ideas más hermosas y que a veces, desobediente, se escapa de tu dominio y vuela al compás del viento. Tu pelo que vive feliz por fuera de cualquier convención estética, tu pelo gracioso y trágico, que hace cosquillas y que me duele cuando imagino el frío y a vos lejos.
Pero cuando las hormigas de repente se calman o se escapan (es lo mismo) vuelvo a mí, ahí donde estoy yo, lejos de vos y tu pelo enigma.