viernes, 31 de mayo de 2013

Cada vez más - Cine en la Biblioteca Nacional



Atravesar la ciudad de punta a punta sólo porque el fanatismo que tengo por las escaleras de la Biblioteca Nacional así lo demanda. Cruzar el jardín delantero buscando las orejas alzadas y frías de los gatos del lugar. Subir hasta el primer piso saludando en cada ventana, y sentarme en la tercer fila, cerquísima de la pantalla. Así es un martes de Mayo, el último del Ciclo de Cine de Autor donde proyectan el cortometraje Muñecas, de Martín Wain y Mis Sucios Tres Tonos, de Juan Manuel Brignole.

Los directores tienen la palabra, y crean el clima. Los maestros de ceremonias generan una charla amena, y pese al murmullo que genero sin parar y sin querer, le presto atención a las risas en la sala. Martín Wain confiesa que le “cuesta reconocer la idea original”, porque pasaron unos cuantos años desde la filmación de su ópera prima hasta esta proyección. Sin embargo, la esencia del corto se trasluce sin obstáculos, y el planteo deja la pelota de los vínculos familiares picando adentro de la cabeza.

Sabemos ahora, antes de verla y confesión del director y de la productora mediantes, que Mis Sucios Tres Tonos es “un homenaje a mis amigos” al punto tal que “los personajes tienen el sobrenombre de mis amigos de Posadas” y que durante el rodaje “todo fluía”, señal que sirvió para entender que pese a que “en esta película, no había Plan B”, “nada podía salir mal”.  Sabemos que el film cuenta la historia de 7 amigos adolescentes de Posadas que viajan hasta Paraguay para colarse en un recital de Fun People.

La peli es eso, sencillamente eso. Pero la maravilla es lo movilizador que resulta el relato tan familiar, tan lejano en nuestra propia historia pero cercano en sensaciones y abismos. Los desafíos que plantea la adolescencia, el dolor dulce de crecer y despojarse. ¡Y yo, que casi me olvido de mis 17! Salud y larga vida al artista que invita a abrir surcos en la memoria, y acercarse al pasado desde su visión.

TOMA 2 – era Anabelle la canción que traspasaba la puerta del reci del que se quedaron afuera, y eran mil canciones e imágenes golpeandome la puerta. Me acordé de todo, de todos, de vos. Pensé en lo extraña que me soy hoy, en lo diferente que es mi vida a como me la imaginaba para estas alturas. Pensé que al pibe de al lado le podía estar pasando lo mismo. Pensé en cualquiera, pero nada pudo evitar que dejara de pensar. Ni el gato que alcé cruzando el Recoleta, ni las escaleras de Derecho, ni todas las hojas amarillas de todo Barrio Parque, ni las palabras que se formaban en las patentes de los autos estacionados por ahí, ni los vasos de Campari, ni el poema que le debo al 132. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Agitando la colmena - El Otro Yo en el Teatro Flores



Me llegan imágenes como flechazos, y adentro de mi cabeza se mezclan algunos cuadros de mi adolescencia con otros de esta noche, parecida a cualquiera de las de entonces pero diez años después.  25 de Mayo y luna llena. Patriotismo y mi lado más salvaje, tal cual fuera otrora. Sólo que antes contaba con más amigos, más esquinas y más birras para el combate.   

Dejamos pasar la banda soporte porque es más fuerte la tentación de unas latitas (botella retornable, jamás!) mezclados entre los pibes. Sentados en el piso, los vemos pasar. La nueva generación de alternos conserva viejos vicios buenos: mochilas con abejas, remeras de la banda, valijita de parches en oferta, sumaron libros independientes y trocaron las hebillitas por anteojos de marco ancho. Yo me aggiorné a su par.

Sobre el escenario del Teatro Flores, los hermanos Aldana. Su voz, la misma de siempre, intacta aún, dispara un haz de luz que resucita la pubertad dormida: yo soy el otro yo. Inyección de vida, catarata de recuerdos. Ray está en Jauría, pero la batería en manos del Brujo Ricardo Rúa late con la misma sagrada identidad. Araujo en presencia intermitente y la dulzura incorruptible de María Fernanda son el marco en el que transcurre el show.

Los pibes no paran, meta mosh y pogo a más no poder. La lista de canciones es el equilibrio justo y da cuenta del extenso recorrido otroyoico. Las chicas corean las viejas y las nuevas, sin diferenciar.  Traka-Traka, Corta el pasto, La tetona imposible no saltar. Treinta temas para reflejar la trayectoria de una de las bandas emblema de la escena alternativa de los ´90 y el Teatro a pleno como prueba fehaciente de su vigencia.

Cristian disfrazado de monja para cantar Pecadores. Se la dedica, de todo corazón, “al hijo de puta de Videla”. El Otro Yo nunca se vendió, orgullo de mis épocas en el despertar. Me quedo con las ganas de escuchar alguna más de las de MF, pero el bis trae No me importa morir en el momento preciso y la energía de El Otro ya pegó contagio para donde mires.

Dejamos que el lugar se vaya desagotando, pero justo antes de volver a mi abrigo percibo la manara feliz y efectiva en la que la música de EOY flota, atravesando fronteras y tiempos. Diez años no son nada, hay canciones que nos van a acompañar toda la vida. 

PD. "¿qué onda esas chicas que bailaban en el escenario?"

martes, 28 de mayo de 2013

domingo, 26 de mayo de 2013

Un lujo de ciclo - Indie Folks Live, parte 2


Patio, parrilla, escalera, terraza, el paraíso celestial debe contar con las mismas comodidades. Ojalá el techo se parezca al de una cancha de Fútbol 5 allá también. Los espacios y su distribución se llevan mi sorpresa más grata. Me siento a gusto en El Círculo, me gusta que te den un ticket celeste para retirar tu cerveza helada o ese trío de empanadas veggie super sabrosas. Me hace bien esa sensación de familiaridad que se respira.

Es el turno de Los Hermanos McKenzie, arrancan con “Baile Fantasmal” y con Cecilia comiéndose el escenario. Yo me dejo deglutir gustosa por esta familia que hace de la música un rito sagrado. Para cuando los infinitos vasos de cerveza hacen toc-toc en la puerta de mi cabeza, la música Mc Kenzie está construyendo el sonido propicio para que todas las ensoñaciones se liberen y floten desde el telón hasta acá.

Pablo Malaurie se sube al escenario con una eléctrica, y es como si la caja de pandora explotara en la Indie Folks Live! Su voz-aplanadora, la fuerza de sus canciones a pura psicodelia y esas líneas de  “Seymur Cassell” que son mi himno: creo que no existe lo que hay, si no fuera lo que ha sido. Extraño la siempre brillante e impecable compañía de Nacho García, pero Pablo se la banca, y alcanza el tamaño de un monstruo para la altura de “Motel Shangai” y nos devora en “El beat de la cuestión”.

En el Lupe Undiverso Infimito, donde todo está hecho a su gusto, Los Animales Superforros cierran la noche. Vaya sorpresa cuando en el Ciclo también son ellos el broche de oro final. “Señor de la Montaña”, para ir entrando en su propuesta musical de pura alquimia. El sonido es limpio y fuerte, fuerte porque los decibeles son altos pero también porque tiene la fuerza de un huracán. Nos sacude, nos hunde hasta las raíces y nos expulsa de nuevo a la superficie, donde estamos corriendo en un lugar que está lleno de gente y animales.

Por fin se asoma la luna, y yo me voy a casa silbando bajito. Nada podría depararme un augurio mejor que el de este puñado de postales de mis bandas favoritas.  

sábado, 25 de mayo de 2013

Un lujo de ciclo - Indie Folks Live, parte 1


¿Y si Londres fuera hoy? Una llovizna salpicando los anteojos, un cielo gris, los dedos fríos. Hago lo de nunca, llego temprano. Flexiono la pierna izquierda. Apoyo el pie, enfundado en unos zapatos acordonados verde musgo (adiós, verano) contra la pared rugosa. Lo bajo. Subo el otro, lo dejo un rato así. Guardo las manos en los bolsillos de la campera, que tiene una re capucha.

Desde que la vi por la ventanilla, me enamoré de la puerta del Círculo de Aragón. La custodian jóvenes preciosos, diamantes humanos en bruto, listos para ser pulidos y brillar. Me quiero quedar acá un rato más, camuflada entre mis músicos de culto y sus seguidores siempre tan vanguardia, esperando a los que están por venir, porque siempre saben dónde estar.

El Dúo de Arturos sube al escenario y suena como lo haría el tocadiscos con cualquiera de los LPs de las bandas que versionan. Contrabajo y violín, estoy en el edén. I see you in my dreams… Qué delicia su retro-música, los vuelvo a escuchar en vivo y entiendo porqué lamento cada vez que me pierdo sus presentaciones. Me cuesta descifrar si el corazón se me detuvo, o si, por el contrario, me explotó: Lux de invitada. Que el mundo se termine esta noche, pero que la magia no.

Prietto en su versión boleros. Ok, voy a tratar de no esperar Av. Corrientes y entregarme a estas canciones de arrabal que suenan a puro corazón y cuerdas. Sé que su cover estrambótico de la canción de Cohen me endulza el corazón de la manera mejor, pero me cuesta encontrar esa sensibilidad en estos otros. De todas formas, percibo de forma perfecta su carisma inmenso que lo excede por mucho en tamaño y forma.

Todo por aquí supera ampliamente mis expectativas, el Ciclo va de lujo. Las proyecciones en la terraza, la música, los invitados. Quiero darle un abrazo a Indie Folks y agradecerle por tan grata reunión. 

La Ciudad Bajo la Niebla nos canta a todas!




La Ciudad Bajo la Niebla tiene algo para decirte, pebeta!


y Lupe coincide: mi corazón es tan frágil, como un cristal se rompe... 


LCBLN ♥

viernes, 24 de mayo de 2013

Pequeños tesoros que rastreando se encuentran – Bunch, Gablé




Lupecita se puso su traje de sirena, buceó y buceó, bajó hasta el fondo del océano y subió a la superficie con este tesoro:


Canciones para a limpieza presenta: pequeños tesoros que rastreando se encuentran – Bunch, Gablé