La puertita al lado del que duerme al amparo de la luna que mengua. Las escaleras hasta el desafío de reconocerte en tu propio reflejo. La casa-laberinto, de espacios y pasillos y paredes que hablan las palabras de la imagen, en cuadritos encerradas. Las ventanas atrancadas, las puertas no. Elegido el habitáculo, los animales se disponen para el cortejo. De repente se abre el techo, y la nieve. Se inicia el ritual. Cuerpos chocándose, moviéndose, gritándose, reptando en los acordes de Las Ligas Menores. Y la nieve que no deja de caerles encima. Veo los cristales de hielo bajando, recorriéndoles el cuerpo, helándoles el instinto que purga por arrasar con todo. El lugar se va tiñendo de blanco, el frío va calando los huesos, la carne, y la piel se nos aja y sangra. Y sabemos bien, está muy mal si ya nada de verdad importa. Pero así estamos, animales plateados brillando en la inmensidad del sábado que no crece.
martes, 7 de mayo de 2013
lunes, 6 de mayo de 2013
El frío del 2x4 - Tango de una noche de verano, Viviane Blumenschein
También me resulta divertido que inviten al director a presentar su peli y a interactuar con el público ni bien termina la proyección. Es una experiencia singular, hablar adentro de la sala está siempre tan mal visto y chistado. Pero en estos casos, el hacedor se acerca al público a través de la palabra, y acorta la distancia que separa las butacas de la pantalla. Y el público tiene su derecho a réplica, y puede darse el gusto de acompañar sus aplausos con elogios verbales o inquirir por esos pasajes que no terminó de entender. Claro que la situación termina prestándose a risas, la palabra es un arma de doble filo.
Escandinavia tiene ese efecto fascinante en mí, que aún no me explico pero no deja de crecerme adentro. Razón por la cual me resultó imposible pasar por alto esta peli, que elige el tango como excusa para trazar un puente invisible entre Laponia y Buenos Aires. Mis expectativas son altas, porque así de alta es mi obsesión por ese gélido rincón del planeta. Tantos viajes mentales hasta las lejanas tierras de esos países todos blancos y distantes, tantas incógnitas respecto a su cultura rebotando en mi cabeza en cada momento de distracción, tanta distancia entre la aurora boreal y el sol poniéndose atrás del obelisco un domingo cualquiera.
Pero el lente de Viviane Blumenschein me devuelve lo que fui a buscar: cientos de fotos en movimiento de ese lugar remoto y hermoso, satisfecha mi hambre de Finlandia. Pero no sólo me llevo imágenes brillantes de esa ciudad, también reconozco a Buenos Aires en rincones cotidianos que regularmente paso por alto, una forma hermosa de ver a través de otros ojos la belleza del lugar donde habitualmente habito.
viernes, 3 de mayo de 2013
Estallando en canciones - Fiesta de las Luces, vol.6
Abro la mochi y hay un montón de cosas amontonadas: la GuíaT, $30 para la entrada, raros peinados nuevos, 4 bandas en vivo, cronistas, JOK, el fotógrafo todoterreno, Colegiales, cansancio, Casi Colegas Casi Competencia, indie o rock. Tengo que ordenarme y salir, pero como sucede tan a menudo, sólo salgo y ya. En el 65 la juventud agita de lo lindo y claro, mañana nadie tiene obligaciones que atender. Al chofer no le causa y paramos en la comisaría para que un gallito los baje del bondi a puro cacareo. Si así arranca la noche, puedo adivinar que el final será, cuantos menos, a la mañana siguiente.
Cerca de la 1 AM abren puertas y ventanas, y las escaleras deparan la sorpresa retro: el lugar se parece un montón a un salón de fiesta de 15, y eso delira a cualquiera. Pasada la conmoción por tamaña extrañeza, Nieva Adentro convoca desde ese hipnotismo oscurantista que lleva su música, mientras nos estallan la vista con su estética incandescente. Chico conoce Alien para despabilar a los dormidos, pasean por los acordes de El Raro, Bonita y Lejano. Aunque los jóvenes del indie que vinieron a verlos todavía se muestran tímidos, se acercan de a poco a la boca del escenario y se dejan engullir. Es que la música de Nieva tiene la sensualidad de lo irresistible, combinada con la armonía de lo nuevo. Chancho de adorno es la despedida perfecta, para provocar.
Se altera el orden esperado, y Rosario Bléfarientra en acción. Río Paraná atrae a la masa, y el público cobra vida, como un enjambre de abejas celebrando a su emperatriz. Ella, espléndida, les hace honores desplegando un recetario de canciones que a fuerza de talento se convirtieron en himnos: Cuaderno, Vidrieras, Estaciones. Su menuda dimensión es el contrapeso de su grandísima presencia. Casi sin cortes, los temas corren como en un claro, con total transparencia y naturalidad. La gente se balancea como en un panal sacudido. Reina entre todas, la acompaña una banda de muerte pequeña, y juntos llevan adelante un show cargado de emoción y calidad. Se despide justo a tiempo, con esa sonrisa que calma y conquista. Próxima estación: la Luna.
Rosario arrasó, y se llevó con ella esa multitud de abejas multicolores que zumbaron a su ritmo. Mateo y los suyos toman lugar, abren con La energía de los planetas. Quedamos pocos en pie, pero formamos una columna inquebrantable, y ponemos el corazón como bandera para que flamee al compás de esas melodías de ensoñación y locura que son Rayocanción, Absorbo todos los tés de todas las tardes, Él es mi amigo, Lo más campante. Mateo de la luna en compañía terrestial hace canciones que tienen forma de cajita multiforme, y cuando esas cajitas se abren, un ejército de fundamentalistas del folk está atento a inundar el lugar de papel flotante. Es que es inevitable festejar esa melodía hechicera. Como una rana es el gran cierre, y Terremoto hace de las cuerdas de su guitarra un espectáculo prodigioso.
Llega el turno de estos niños mimados que despiertan el instinto, y el lugar se eclipsa porque los tres mosqueteros funden la luna y el sol, y dan nacimiento a otro viaje de luz. Tobogán Andaluz toca María juega a ser un avión, Canción de navidad, Un tesoro en la avenida y esa que me deja sin aire, Esperando la primavera. Facu dice que vino a tocar la guitarra, “no sé si hay otras cosas para hacer” y cada quien a su juego, acá abajo se arma ese pogo de niños sin futuro, y otra vez la energía estalla en cada choque de cuerpos brillando en sudor y fuego. De a ratos se aleja del mic, sólo para que la voz se traslade al otro lado, y la barrera del escenario se rompe de nuevo, como en cada vivo. Lo que más quieroes esa canción compartida, ofrendada en bidireccinonalidad. Todo se vuelve oscuro en el 5to B, y Tobogán está revolcándose en el piso. El fotógrafo todo terreno retrata el momento, y ya no quedan palabras para reflejar la fugacidad de la canción hecha carne.
Con el cuerpo agotado y el alma colmada, emprendemos la retirada y nos despedimos felices de la XI edición de La Fiesta de las Luces.
La Celebración del Fuego - El Mató a Un Policía Motorizado en La Trastienda
Lupe se imaginó San Telmo en llamas, ardiendo de música del Sur, lenguas de fuego danzando al ritmo de tu próximo movimiento. Que las cuerdas del Chango hagan estallar tu corazón en miles de pedazos que valgan Un Millón de Euros.
Junto a los gigantes de Nubes en Mi Casa ♥
Junto a los gigantes de Nubes en Mi Casa ♥
Viernes 03-Mayo – 23.30hs – La Trastienda, Balcarce 460, Capital
sumisa - Lykke Li, I Follow Rivers
La lluvia y los días grises, y así y todo, Lupe es de lo más obediente.
Canciones para la limpieza presenta --> sumisa - Lykke Li, I Follow Rivers
Canciones para la limpieza presenta --> sumisa - Lykke Li, I Follow Rivers
jueves, 2 de mayo de 2013
En los ´50 era así - La Familia de Ukeles en Vuela el Pez
Unas imágenes de filmes de antaño en blanco y negro con los besos que pasaron a la historia del séptimo arte dan el marco y hacen honor a la temática de esta reunión. La luz se corta por un momento, y yo sólo espero que alguien haya aprovechado la oscuridad para robar un beso. La mitad del salón queda a la luz de la velas, la resultante no podría ser mejor.
Aparecen ellos, todos de camisa cuadrillé, colmando el escenario en un semicírculo de sonido equilibrado. El puntapié es Plenty More, pero dan debido aviso: traen un repertorio de des-amor, pero con la garantía de interpretarlo con el mismo fervor que despiertan las grandes pasiones. I fall to pieces es la que siempre espero, y jamás me decepcionan. La versión de Everyday, de Buddy Holly, es de las cosas más bonitas que escuché reversionadas, y no faltan los clásicos de La Familia: Man of constant sorrow, Only the lonely, Ring of fire.
Fideo y su despliegue de desorbitantes artificios sonoros capta la atención del público, ávido por disfrutarlo ensamblándose con suavidad al ritmo de las cuerdas. Duele el anuncio de la despedida, pero el bis llega justo a tiempo para explotar el local de buena vibra con These Boots Are Made for Walking.La Familia dio otro show impecable, entre canción y canción dejó entrever su secreto, una conexión limpia y transparente entre ellos. Lo que hacen es bello, el acople de las melodías, el ritmo de la lista de temas y todos esos ukeleles rugiendo al unísono.
La noche termina a puro rock (o a rock puro, para ser justos), con pareja de baile sacándole lustre al piso, trayendo los ´50 seis décadas más tarde. Me salgo de mí, los veo despidiéndose, presto atención y puedo sentir las vibraciones que aún quedan repiqueteando en el aire. No puedo evitar pensar que si El Rey aún viviera, seguro habría hecho una parada en Vuela el Pez esta noche, y estaría aplaudiendo a esta Familia de regios músicos tan fuerte como yo.
El amor es de a dos - Vero & Santi (P.O. Trovadores) en Vuela el Pez
Este verano usurpador, que le va ganando unas cuantas noches al otoño, empuja sin prisa pero sin pausa hacia los confines del amor. La noche posterior a la de luna llena es igual de seductora y melosa que la anterior, y qué mejor que endulzar los oídos con cuerdas de ukeleles para pasear por el paraíso del cariño dual. Con la intención de emprender un viaje retro, el GPS de papel indica en el Plano 15 el destino: Vuela el Pez.
“Vamos a hacer unos covers de amor” larga Vero nomás, mientras unos corazones metalizados le cuelgan por sobre la cabeza. Y sin anestesia, se despachan con Baby I love you, ese clásico ramonero que derrite hasta al más punkie. Tonight you belong to me, y así van destilando toda esa dulzura que encierran entre la voz y las cuerdas. Anuncian la venida de boleros, en respuesta a un público ávido del ritmo de la pasión: Tanto tiempo disfrutamos de este amor, nuestras almas se acercaron tanto así, y siento el cuerpo flotando en el éter, el corazón hinchado como una picadura de tábano y la sonrisa plantada entre la pera y la nariz.
Qué bien que suenan, cuánto amor en el aire! Se despiden con dos del Rey: Love me tender (título también de la fiesta de esta noche) y Unchained melody. Ni los globos-corazones hincados delante del escenario pueden creer tanto querer. Sumergidos como estamos en ese mar de amor, nos quedamos quietos a la expectativa, sabemos que más ukekeles están en camino.
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